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30/09/2004
Coplas del Amor Viajero Ya pasaste por mi casa, a flor de ti la sonrisa... Fuiste un ensueño de gasa; fuiste una gasa en la brisa... Te vi flotar en la bruma que tu blancura aureola, como un boceto de espuma sobre un pedestal de ola. Yo, que he buscado el lucero que a Belén lleve el camino, preso por lazos de acero al potro de mi destino, pensé: -En sus brazos, con Ella, romperé, acero, tus lazos! ¿Para qué quiere una estrella quien tiene al cielo en los brazos? Y tan cerca llegué a verte que te rozaba mi dedo... Tuve miedo de quererte... y ya es querer, tener miedo. Ansiosos se han emboscado en mis ojos, mis antojos, y tú también me has besado veinte veces con los ojos. Y tu mano pasionaria, aquella noche huyó en vano, porque mi mano corsaria fue gavilán de tu mano. Y he sentido que temblaban tus labios en el café, cuando mis pies se angustiaban acorralando tu pie... Pero te vas, sin dejar ni una huella en el camino... Sombra azul que cruza el mar la borra el azul marino... No sé si me olvidarás ni si es amor este miedo; yo sólo sé que te vas, yo sólo sé que me quedo. Tal vez mañana, un mañana remoto, traiga a tu lado, con el sol, por tu ventana, un rayo azul del pasado. Releyendo viejas cosas y evocando cosas idas, entre amarillentas rosas y epístolas desvaídas, encontrarás al acaso estas coplas del camino, como en el fondo de un vaso roto una mancha de vino. Al oído de la nieta tu voz de abuela hablará: -Son los versos de un poeta que no sé si existe ya... Ella dirá: -¿Cómo era?- ¿Cruzará ignotos países y cual tú, sombra viajera, tendrá los cabellos grises? Yo, entre tanto, junto al mar, esperaré tu venida y en un eterno esperar se me pasará la vida. Vida traidora, por quien todo este Sueño se muere, si no te hice ningún bien, ¿por qué tu mano me hiere? Mi voz querrá ensordecer al propio mar con su llanto: ¿Por qué no la vuelvo a ver, mi Dios, si la quiero tanto? Y mi canción irá sola hacia donde tú te pierdes... donde ella pase, la ola tendrá un dolor de aguas verdes... No sé si me olvidarás ni si es amor este miedo; yo sólo sé que te vas, yo sólo sé que me quedo. Y que si te quise ayer, hoy te siento más tirana y si así crece el querer ¡cómo te querré mañana! Andrés Eloy Blanco -poeta venezolano- (Cumaná, 1857 - México, 1955) Gracias a Ganarina Medina por enviar algo tan bonito como es este poema
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